31.5.08

El Milagro que vive en mi barriguita

A veces da la sensación de que no pero los meses van pasando rápido y cada vez queda menos para la llegada de nuestro querido bebé. La barriga parece crecer un poco cada día y cada vez esta luciernaguita se mueve más.

Es algo precioso descubrir que hay una conexión innata con tu bebé, que ya pareces entenderle aún sin verlo. Es chiquitín y está aquí dentro pero no tiene ningún reparo en hacerme saber (a veces con demasiada intensidad) lo que le gusta y lo que no. Por ejemplo, cuando apoyo ligeramente mi barriga en algún sitio y le "robo" espacio, se dedica a darme golpes hasta que le libero; o cuando me muevo de forma que le gusta o le relaja que, al contrario que en el otro ejemplo, se dedica a "darme la lata" cuando paro hasta que sigo o vuelvo a moverme de esa manera. ¡Que curioso verdad! Tan pequeños y ya tan inteligentes, vaya. Incluso a veces hablo con alguien y parece que me responda él.. jajaja.. a veces es que no puedo evitar hasta contestarle. Como hoy, que llega su padre de trabajar y le pregunto: "estás cansado, ¿verdad?" y empieza a moverse el renacuajo hasta que le digo "ya se que tu no". Y es que ya entiendo cuando son respuestas a estimulos externos o, sencillamente, está a su aire.

Por otro lado, cada vez me siento más orgullosa de mi barriguita aunque no del hecho de que cuanto más crece, más me cuesta andar normal.. jajajajaja... Pero lo cierto es que estoy, estamos, encantados de este precioso regalo de la Vida. Ver como va cambiando tu cuerpo, como la llegada de este nuevo Ser te va trasformando desde lo más externo hasta lo más interno de ti y, así, a muchas cosas de tu alrededor. Aún no ha nacido y su energía limpia, pura y tierna va impregnando poco a poco la casa y nuestras vidas. Ya hasta me cuesta pensar en otras cosas que no tengan que ver con él o, por supuesto, es imposible para mi hacer planes sin él.
Así que, de nuevo, doy las gracias. Las grito al viento con una sonrisa por esta maravillosa sensación de plenitud que tengo en mi pecho.


24.5.08

Cosas del peke

A nuestro bebito ya van regalándole cosas y, claro, mientras esperamos a tener su armario listo, vamos poniendo sus diminutas cosas en una estantería de nuestro armario. No he podido resistir la atentación de hacer algunas fotos para compartirlas, ya que es el lugar que más miro de toooda la casa..jajajaja!

























7.5.08

Días de viaje

Días en familia. Días de mirar hacia adentro y, también, hacia afuera. De cambiar perspectivas. Días de llorar y mucho reír. Días de aprender y, aunque me cueste reconocerlo, de poco valorar. Días de cambio. De helados, pipas y chocolate. Días de manos suaves que acarician mi vientre. De palabras dulces y muchos movimientos. Días de gritos y reuniones.
Días mágicos, al fin y al cabo. Como cada día de esta vida aunque pase sin darnos cuenta.


Desde aquí aplaudo a mi madre por su coraje. Por todo el amor que me da y por el que, aún sintiéndolo, no sabe darme. Por lo que ha hecho por mí y por lo que quiso hacer pero no pudo. Por lo que me apoyó, apoya y apoyará. Por ser madre y amiga. Por aguantar mis impertinencias de niña y de no tan niña. Por sonreír por un abrazo y emocionarse con la primera patadita de su nieto.

Así que solo puedo dar las gracias. A ella y a los que siempre han estado. A cada persona que se cruza en mi camino para enseñarme algo. A la Vida y a Dios.

17.4.08

Un domingo de primavera

"Muy bien queridas amigas, leyendo el titulo creeréis que voy a hablar de flores y pajaritos. Pero no, esto va de buñuelos de bacalao y pescaito frito. Porque, como ya sabéis todas, estoy embarazada y tengo muuucho hambre..." (Comentario que ha hecho mi marido imitándome al saber el titulo).

Poniéndonos un poco serias, voy a hablar sobre un domingo fabuloso de finales de Marzo.
El buen tiempo ya va llegando y, aunque a veces sigue haciendo frio, ya son los menos. La ropa de primavera va saliendo y los grandes abrigos, poco a poco, volviendo a su lugar de siempre hasta el próximo invierno.
Hace algunos domingos, en cuanto me desperté y vi el día tan bonito y soleado que hacía, le propuse a mi querido maridito ir a pasear por el paseo marítimo. Así que nos fuimos a que nos diera un poco el aire. Hacia mucho sol y una brisita playera que resfrecaba el ambiente. La zona estaba llena de familias y gente paseando.. ¡era día para eso! Nos hicimos fotos, hablamos mucho, bromeamos, paseamos cerca del mar, hasta que empezamos a oler las tapitas de los restaurantes de allí. Solo habíamos ido a pasear y volveríamos a comer a casa (eso creíamos) porque caímos en las redes de Las Terracitas Playeras.

Dispuestos a seguir disfrutando y a tomarnos el día para relajarnos, nos sentamos al sol y pedimos unas tapitas de antojo (tanto de él como mios). ¡¡Y que ricas estaban!!
Más fotos, más paseo, más risas,... Fue un domingo desestresante y que recuerdo con mucha vitalidad.

La brisa, la arena, el mar, las bravas (jajajajaja) y, por supuesto, nosotros tres. ¿Algo más que desear?

3.4.08

Hoy huele a pan

Es curioso como algo tan normal y sencillo, puede marcar la vida de algunas personas. Lo cierto es que si comenzáramos a darle valor a esas pequeñas cosas cotidianas, empezaríamos a ser conscientes de la riqueza en la que vivimos cada día.
A veces hace falta que alguien llegue a tu vida para hacerte descubrir cosas que, de otra manera, no conocerías.

Algunas disfrutan de la pintura; otras, de la cocina; otras, del canto. Yo disfruto escribiendo y mi marido haciendo pan.
A muchos no os sonará nuevo que os diga, por ejemplo, que el mundo de la cocina es inmenso e interesante, pero yo jamás me había asomado al pequeño universo del pan. Nunca creí que se pudriera disfrutar tanto comiendo un buen pan o aprendiendo a hacerlo. O ni siquiera pensaba que la miga de una chapata y la corteza de una hogaza, guardaran secretos distintos. El pan siempre había sido para mí pan y punto. Pero lo cierto es que no es así, y cada vez más gente lo está descubriendo.
El arte de hacer pan en casa (porque para mí se está convirtiendo en un arte rústico y antiguo) aporta mucho más que un buen pan en la mesa. Cada paso es parte de un sutil proceso interior. Si sientes el alma del pan, puedes llegar a sentir que forma parte de tu vida de una manera o de otra. La fuerza y la insistencia con la que amasas al principio, el cariño con el que separas la gran masa y formas cada pieza , la paciencia de verlos crecer poco a poco, el cuidado de la temperatura y humedad adecuada al preparar el horno y, finalmente, la impaciencia al hornearlos mientras por fuera se hacen fuertes y suaves por dentro.
Hacer pan es mucho más de lo que cualquiera entiende por hacer pan. Es algo que quema y da calor, que alegra y sorprende, que nutre el espíritu. No todos han tenido ni tienen la oportunidad de sentir esta magia. Lo cierto es que ni yo misma estoy metida en ella, es algo que voy sintiendo poco a poco y sin darme cuenta. Como estas últimas semanas cuando mi marido se fue de viaje. En casa siempre hay pan pero estas semanas se acabó y yo lo noté tanto...
Por esto, animo a aquellos que tengáis una pequeña inquietud o ilusión por este tema, porque una vez que empiezas es difícil que lo dejes.

Hoy, como cada jueves, mi marido hace pan y yo, como cada semana, disfruto del olor que hay en casa: hoy huele a pan.