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10.8.10

¡Ramadan mubarak!


Hace 4 años y medio que soy musulmana y este es el segundo Ramadán que hago (aunque Ramadán es el nombre del mes, me refiero al ayuno). El primero fue muy especial. Hacía 3 meses que me había casado y fue una experiencia preciosa junto a Idris que nos unió mucho más.

El siguiente año no pude ayunar porque, cuando el mes comenzó, Ahmed Nur solo tenía 11 días de vida.
El siguiente tampoco. En plena lactancia (y mucha) lo intenté pero estaba demasiado débil.
Ahora, el 4º año, el 4º Ramadán estoy ayunando. Hoy es el primer día y lo llevo bastante bien.
Reconozco que es mucho más difícil para mí ayunar con o sin hijos pero aún así, la ayuda y la baraka es tan grande que me encuentro bien. ¡Alhamdulillah! ¡Shukurillah!
Anoche, cuando volvimos a a despertarnos juntos a las 4 de la mañana y pusimos música para comer algo fue, en cierto modo, un volver a unos años atrás pero de forma muy diferente.
Hoy romperemos el ayuno en casa de unos hermanos, inshAllah, así que me voy a hacer una rica sopa y algún plato más.
¡Me encanta cocinar en Ramadán! Quizá parezca raro pero cocinando llevo mejor la sensación de hambre. Me alimento de los olores, de la vista, el tacto... ¡mmm!
¡Ramadán mubarak, Ramadán karim a todos hermanos y hermanas!
Y a los que queráis sabéis que nuestra casita está abierta para vosotros si algún día queréis venir a romper el ayuno con nosotros. Allah estará contento de vernos reunidos y ¡nosotros también!

26.5.10

Mucha baraka

Hace unos días organicé un dikr femenino en casa. Invitamos a todos los hermanos y el plan era que, mientras las mujeres estábamos reunidas en casa, los hombres se iban con los niños a pasear por la montaña.
A media mañana nuestro jardín se llenó de niños jugando mientras los papis hablábamos y tomábamos té al sol. Hermanas desde Andorra o Vitoria venían para el encuentro. Otras, desde pueblos más cercanos. Pero todas con la misma ilusión y las mismas ganas. Después comenzamos el dikr dentro de casa y fue una maravilla, una limpieza profunda.

Al acabar rezamos y comimos. Pan, ensalada, sopa y cuscús con pollo. El menú era riquísimo pero las delicias estaban por llegar... ¡cinco postres para elegir! Tarta de manzana, pastel de zanahoria, bizcocho, pastel de naranja y bizcocho con mermelada. ¡Que delicia! ¡Se nos hacía la boca agua!
Comimos un trocito de cada uno y bebimos un poco más de té. Ahora tocaba recoger la mesa porque el Sultán había comenzado a hablar (Mawlana Sheikh Nazim).

Después del sohbet algunos se fueron y otros se quedaron un rato más. Los hombres y los niños se fueron a la montaña de nuevo; las mujeres nos quedamos hablando tranquilamente. Después, a media tarde, se marcharon dejando muchos ratos cálidos de sol dentro y fuera de casa.

Disfrutamos mucho de esta visita, de nuestros hermanos y la baraka que dejaron.


Al día siguiente saqué el jarrón con el ramo de flores que unas hermanas habían traído junto con un platito que contenía un poco de cada uno de los postres que hicieron, a la mesa del jardín. Al verlos tan bonitos no pude más que fotografiarlos y compartir esta enorme baraka que quedó en casa después de esta bendita visita.